Asociación Cultural Araseventos
  LAS COLMENAS
 


LAS COLMENAS


LA ABEJA Y LA MIEL


La abeja de la miel es posiblemente el más conocido de todos los insectos. Aunque jamás  ha sido domesticada, se considera que la especie es domestica,  si bien conserva siempre todos sus hábitos naturales como la formación del enjambre y el abandono de la colmena.



 Actualmente se encuentra distribuida por todo el mundo (especie cosmopolita) si bien no llegó  a América hasta que los europeos la llevaron allí. El lugar de origen de la abeja melifera es dudoso, siendo probablemente el Asia Occidental o el Asia meridional.



 

  Una colonia de abejas se compone esencialmente de miles de obreras, procedentes de una sola reina cuya función principal es la puesta. Esta reina es la única  hembra fértil de la colonia; las obreras,  que liban y confeccionan la miel, velando por la alimentación de las larvas, son hembras estériles, imperfectamente desarrolladas,

La colonia comprende igualmente unos cuantos de machos, llamados zánganos, que no viven más de unas semanas.


  La abeja reina pone alrededor de 1.500 huevos por día. Los huevos se depositan uno en los alveolos hexagonales (celdas) del panal. Las obreras llenas estos alveolos de miel y de polen, que constituyen  el alimento de las larvas desde el momento de la eclosión. Las celdas de las obreras son ligeramente menores que empleadas para para la cría de zánganos,  mientras que las celdas de cría de las reinas son relativamente enormes. Los machos salen de huevos no fecundados mientras que las obreras lo hacen de huevos fecundados.



 

El periodo de desarrollo de una obrera es,  aproximadamente 21 días,  de los cuales pasa 3 en el estado del huevo, 6 en la fases de larva y 12 en la fase de ninfa. La alimentación es la base para la existencia de la abeja reina puesto que es una larva hembra alimentada durante toda su vida con jalea real,  que es una secreción especial de la boca de las obreras. Las  larvas de zánganos reciben el mismo alimento que las obreras, una mezcla de miel y polen. Una colonia, o enjambre, puede estar formada por 50.000 a 60.000 abejas.


 Después del nacimiento de la joven reina, la antigua abandona la colmena junto con un enjambre. La  primera joven reina que aparece mata  a todas las  demás  que todavía están  en fase de desarrollo, dedicándose entonces al vuelo nupcial con los zánganos, ya que se aparea con varios de ellos. Después del apareamiento la reina conserva en un saco especial  de almacenamiento el  fluido seminal con el que fertiliza los huevos.



 


 La abeja obrera desempeña todas las tareas de la colmena (recolectando polen y néctar, alimentan a las larvas, limpian la colmena, etc.). Las larvas son alimentadas y atendidas por jóvenes  obreras mientras que las abejas con mayor edad se dedican a la búsqueda y transporte de alimento. Buscan flores y hacen participes del camino a las demás abejas  mediante una danza característica llamada " danza en redondo", que es en realidad una serie de rizos en forma de 8,  en la que se manifiestan la dirección, distancia y calidad de la fuente de alimento. La orientación la consiguen según la luz polarizada del sol, que también es visible por las abejas bajo  un cielo cubierto.



 La única función del zángano  en la colmena es la del apareamiento. Las abejas reinas deben de realizar un vuelo ya que sino los zánganos  no le prestan ninguna atención. El apareamiento tiene lugar en el aire y termina arrancando la reina los órganos genitales del macho; tan firmemente quedan prendidos de su cuerpo. Esto mata al zángano.


  La abeja reina es considerablemente mayor que una obrera y tiene el abdomen muchos mas voluminoso. Esto explica su enorme capacidad de poner huevos. Los zanganos son de cuerpo más macizo que las obreras y tienen los ojos relativamente mucho mayores.


  La miel es una sustancia viscosa, amarillenta y muy dulce, que producen las abejas mediante la transformación en su buche del néctar de las flores o de otras partes de la plantas, devolviéndolo posteriormente por la boca. Con este producto llenan los panales, alimentan a las larvas y crean un almacén para asegurar la nutrición en caso de futuras necesidades. En las colmenas aprovechadas por el hombre, el apicultor sólo recoge la miel  cuando hay más cantidad de la requerida para el mantenimiento de la colonia. La composición de la miel es como máximo de un 25% de agua, un 8% de azúcar y un 0,25% de ceniza. Los distintos colores, aromas y sabores dependerán en gran medida de las flores utilizadas par su elaboración.

 
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